cabeza de mamboretá
nadie conoce la historia del mamboretá, que desde su primer demostración de amor pierde, como nosotras, la cabeza para siempre.
nadie conoce la historia del mamboretá, que desde su primer demostración de amor pierde, como nosotras, la cabeza para siempre.
cielo es una palabra corriente, trillada. pero si hablo de un cielo que es rojo, y que se saca las tripas de la gente hacia afuera, sé que suena inquietante y que es una novedad. pero estoy mintiendo. el cielo, el cielo de veras, es tan aburrido. como la mayoría de las cosas.
me encierro en una pieza.
me doy órdenes.
las cumplo.
me regocijo la tranquilidad de estar dormido
y no saber qué pasa alrededor.
morirse todos los días
y quedar vivo.
es muy fácil ser lacónico
en la era digital.
lacónico es decir
te amo
por facebook.
te agarro del pelo.
te succiono.
algo se moja.
te miro a los ojos.
no están.
los busco.
meto la mano.
saco algo.
muerdo otra cosa.
acaricio el filo.
me pincho.
te corto.
no están tus ojos.
están tus ojos.
tus ojos.
ojos.
esto fue escrito en veintidós años.

no como las de las del jardín para jugar
al pato ñato, o sea, sin nariz (lo cual es obvio
porque tienen pico).
ronda de rivotril
para todos y todas.
cuando digo ésto
todos, todos
en esta ciudad
me entienden.
más rápido
más fuerte
más apto
trabajo duro para escribo cuentos para bailo con ritmo duro para seduzco mucho para camino rápido para como bien para respondo concreto para no pierdo tiempo para dejo espacio para arriba abajo al medio al costado atrás adentro afuera.
afuera.
afuera.
afuera
de
la
raza
extraterrestre.